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Síndrome de Asperger

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El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo. Suele diagnosticarse entre los cuatro y los once años. El cerebro de la persona con Síndrome de Asperger tiene un funcionamiento diferente en la comunicación, en la interacción social y en la adaptación flexible a las demandas del día a día. La persona con Síndrome de Asperger tiene como particularidad frente al autismo, que tiene un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media o superior a la media.  (Dijo Mario Chaparro)

Considero de mucha importancia conocer este tipo de comportamiento, ya que nos ayudara a entender su forma de pensar y relacionarse con otros.

Para ello quiero transcribir esta información de la AE (Confederación de Autismo España), ya que contiene una riqueza de conocimiento, para relacionarnos mejor con una persona con síndrome de Asperger.

Algunas señales del síndrome de Asperger en la infancia: Estos niños expresan fielmente lo que escuchan, requieren estar en ambientes organizados, ya que la estructura es muy importante en estos casos. Manejan muy mal la frustración, presentan falta de interés en las interacciones sociales, se auto imponen disciplinas a veces muy inflexibles. Suelen sentirse solitarios o tener la sensación de  que no le comprenden. Pueden llegar a sufrir ansiedad o depresión.

En la edad adulta: Suelen llegar a tener problemas en las relaciones de amigos, pareja y familia. En la mayoría de los casos pueden tener conflictos para interactuar en equipo y merma de aplicación en el trabajo, presentan Inhabilidad para entender el lenguaje no verbal y las normas de conducta.  Dicen lo que piensan; y son perfeccionista .

 Su comunicación: Tiene dificultad para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.). Pueden hablar durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tiene dificultad para saber cuándo terminar la conversación. No entienden las bromas, los chistes, las metáforas o los sarcasmos. Su expresión verbal es correcta pero, a veces, utiliza el lenguaje de manera muy formal, siendo demasiado preciso, técnico e incluso pedante.

¿Cómo piensan y se comportan?  

  • Su forma de pensar es rígida y concreta lo que le ayuda en actividades que requieren atención a detalles y repetición de patrones, pero tiene dificultades en tareas que requieren flexibilidad o búsqueda de alternativas para la resolución de problemas.
  • Es fiel a las rutinas que, en ocasiones, sigue de manera rígida y repetitiva.
  • Las rutinas le proporcionan seguridad y pautas concretas de actuación pero limitan su comportamiento dificultando la adaptación a cambios, situaciones novedosas o poco previsibles.
  • Puede ser extremadamente sensible a algunos estímulos del ambiente, resultándole molestos o dolorosos (ruidos, luces, olores, sabores, etc.).

¿Cómo le puedo ayudar?

  • Trata de empatizar con su experiencia y procura comprenderla, aunque a veces sea muy distinta a lo “convencional”.
  • Interésate por conocer bien a la persona, sus gustos e intereses, sus puntos fuertes y débiles, y las cosas que son importantes para ella.
  • Será necesario que hagas explícitos algunos conceptos que para la mayor parte de las personas son obvios, especialmente relativas a las relaciones sociales.
  • Utiliza un lenguaje directo y concreto, sin ambigüedades o dobles sentidos.  
  • Comprende que sus comportamientos no son caprichosos o intencionados.  
  • Comprende la importancia de sus rutinas y “rigideces”. Son elementos importantes que le proporcionan seguridad. Puedes ayudar a flexibilizarlas sin imponer tu manera de ver las cosas.
  • Pregúntale cuál es la mejor manera de apoyarle. Él o ella te sabrá explicar cuáles son sus puntos fuertes y débiles y cómo prefiere que le ayudes. 

Lic. Karla Mayorga
Psicóloga y Coach Profesional
mayorgakar76@gmail.com


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