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Por qué tu matrimonio necesita el contacto físico

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Hoy ha sido un «día de recados» en casa de los Hawkins. Salimos a hacer un poco de esto y aquello. Mientras íbamos por la carretera, mi esposa Christie puso su mano en mi pierna, como es su costumbre.

Como se trata de algo rutinario para nosotros, apenas lo noté, pero por alguna razón, en este día encontré ese simple toque bastante agradable. No dijo nada ni armó un escándalo por mí, un simple y suave toque.

No era sólo un toque, por supuesto, porque se ha investigado mucho sobre el poder del tacto. Los estudios demuestran que el tacto es una forma poderosa de transmitir un significado a otra persona, y que interpretamos el tacto en función de quién lo hace. En mi caso, sabía que era mi mujer la que demostraba que se preocupaba por mí y que quería estar en contacto conmigo. Su tacto era agradable y me tranquilizaba en cuanto a su interés por mí.

El tacto es importante desde el principio de nuestras vidas, y se ha demostrado que el tacto entre la madre y el bebé influye y mejora el apego entre la madre y el niño. El tacto es el primero de los sentidos que se desarrolla en el bebé y la conexión entre madre e hijo se fomenta mediante el tacto.

El tacto es muy importante para nuestro desarrollo emocional. Se ha descubierto que el tacto de la madre incluso mitiga el dolor en los bebés. Tiffany Field, directora del Instituto de Investigación del Tacto, ha relacionado el tacto, en forma de masaje, con muchos beneficios como: un mejor sueño, una menor irritabilidad y una mayor sociabilidad entre los bebés.

No se puede tocar sin ser tocado a su vez, lo que aumenta el poder de la experiencia. Una caricia, combinada con una mirada cariñosa y palabras amables, añade un poderoso impacto. Hay algo muy básico y poderoso en un toque amoroso.

Nos damos cuenta de que el tacto está entretejido en toda la Escritura. En una historia muy conmovedora, Jesús fue a Betsaida y algunas personas le rogaron que tocara a un ciego. «Tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Cuando le escupió en los ojos y le puso las manos encima, Jesús le preguntó: «¿Ves algo?» Él levantó la vista y dijo: «Veo gente; parecen árboles que andan por ahí». Una vez más, Jesús puso las manos sobre los ojos del hombre. Entonces se le abrieron los ojos, recuperó la vista y lo vio todo con claridad». (Marcos 8: 22-25)

Qué maravillosa historia sobre el tacto. El hombre es curado por el tacto. Jesús lo conduce por el tacto y le ministra por el tacto y termina la curación por medio del tacto.

Consideremos lo que podemos aprender de esta historia y de la historia de mi esposa tocándome en nuestro viaje de hoy:

En primer lugar, recordemos que el tacto transmite un maravilloso mensaje. Un simple toque cariñoso es más que un simple toque. El tacto transmite una sensación de cuidado, compasión y, en algunos casos, consuelo. El tacto suele transmitir amor y cariño.

En segundo lugar, considera el mensaje que quieres transmitir. ¿Qué es lo que quieres transmitir? Recuerde que el tacto, en el momento y en el lugar adecuados, grita con significado, especialmente para la persona cuyo «lenguaje del amor» es el afecto físico. Incluso para la persona cuyo «lenguaje del amor» principal no es el tacto, el tacto puede ser grandioso. ¿Qué mensaje quieres transmitir?

En tercer lugar, reconoce que nunca superamos la necesidad de ser tocados. Por desgracia, muchas culturas empiezan a entrenar a los niños y a los jóvenes adultos para que eviten el contacto. Esto es lamentable, ya que muchas investigaciones documentan el poder curativo del tacto. Tenga cuidado de transmitir a sus hijos, y a su pareja, que el tacto es bueno y curativo, sin importar la edad.

En cuarto lugar, comprenda la majestuosa conexión del tacto. Es imposible sobrestimar el poder del tacto. Aunque los adultos tienden a no pensar en el tacto muy a menudo, nuestros cuerpos y mentes responden muy favorablemente al tacto curativo y saludable.

Por último, sigue alimentando tu relación a través del tacto. A medida que sigan cultivando su relación conyugal, alimenten también el tacto dentro de su matrimonio. Procure mantener el contacto en forma de abrazos, abrazados, cogidos de la mano y con intimidad sexual.

Tómate un momento para considerar cómo os va a ti y a tu pareja en lo que se refiere al tacto. ¿Habéis conseguido tocaros de forma segura y saludable?.

Autor: David Hawkin


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