web analytics

La “pandemia” de la manipulación

Comparte la noticia

El término manipulación se refiere a la capacidad de ser habilidoso, sagaz, o destacarse virtuosamente en ciertas cosas, oficios o ciencias.

Sin embargo, poco a poco ha ido adquiriendo una connotación negativa, ya que además, hace referencia al manejo de personas o sus emociones. De ahí, que se haga uso del término Manipulación con frecuencia, desde una óptica de reprobación; aunque no sea el fin del término en cuestión. (La manipulación y el hombre contemporáneo; José A. Ibáñez Martin).

En este marco negativo del término, quiero enfocar estas líneas, para empatizar con todas las personas, que de una u otra forma han sufrido, o están padeciendo el abuso desmedido de esta otra “pandemia “que va dejando secuelas colosales a su paso.

¿QUIENES EJERCEN LA MANIPULACION?

La respuesta es todos. Tanto si es en sentido positivo, como en negativo. No podemos negar que en más de una ocasión hemos manipulado a alguien (los padres, la pareja, los hijos…) para lograr algo que deseábamos. (Anda cariño, mira que hace dos meses no comemos en casa de mis padres; además me lo debes por…)

La diferencia es que no todos lo hacemos con intensión deliberada de dañar al otro, o manejarlo a nuestro antojo.

Sin embargo, hay algunos tipos de personalidad, que se especializan en conocer de qué pie cojeas para ejercer el control desde ahí, abolir tu voluntad, dañar tu autoestima e incluso distorsionar la realidad. Estos/as, están a la orden del día en la convivencia de parejas, familia, y sociedad en general. Esta “otra pandemia”, no tiene color político, religioso o cultural; se está dando en cualquier ámbito de la sociedad y hay que hablar abiertamente del tema, para conocerlo y buscar soluciones.

Los manipuladores te observan, detectan tu debilidad y la guardan como haz bajo la manga, para la primera oportunidad que se presente, herirte sin piedad alguna.

Recuerdo el caso de una mujer de mediana edad, que llego a la consulta después de convivir 7 años con un manipulador. Se veía agotada física y emocionalmente, llena de amargura y rencor; “rota por dentro” fue la frase que utilizo cuando le pregunte como se encontraba. Entre tantas cosas que pudo expresarme, (a veces entre sollozos, y otras muchas en medio de un llanto desconsolado) es que en una ocasión le comento a su pareja en aquel tiempo, que había sufrido un abuso sexual de niña, por parte de un familiar cercano…basto comentarle ese episodio de mi vida, para que me recriminara cada vez que podía, que ya desde pequeña me gustaba el sexo. Como pudo ser tan cruel, me dijo la mujer rompiendo a llorar nuevamente.

Y es que el manipulador sabe donde tocar la llaga. Sabe donde te rompes. Sabe cuál es el botón que te hace estallar en ira, o conoce la llave de esa caja donde guardas tus heridas del pasado. Él te ha estudiado antes, y se ha encargado de conocer tus necesidades. Si eres una persona con carencias de afecto, él te dará un mínimo de afecto, pero te pedirá algo mucho mayor a cambio. Tendrá un pequeño detalle contigo, pero te hará creer que ha hecho todo por ti, con el fin de crearte sentimientos de culpa, y que te sometas a todo lo que él desea.

En definitiva, un/a manipulador/a puede tener actitudes como estas, aunque no todos actúan de la misma forma:

  • Generaliza. Tú nunca vas a cambiar. Con ello invalida todo lo bueno de ti, y te siembra la culpa, la duda e inseguridad, haciéndote sentir que no haces nada bien
  • La responsabilidad siempre es del otro. No asume sus fallos, ni pide perdón
  • Te aleja de tus amistades o familia “por tu bien”, son unos aprovechados, argumenta.
  • Te hace sentir inferior, inoportuna/o, y te crea inseguridad señalando todos tus defectos, tus errores, y minimiza o invalida tus logros
  • Mete culpa, castiga con el silencio, intenta intimidar con la mirada, o te ignora
  • Critica constantemente tu forma de vestir, de relacionarte, de cocinar, tu trabajo, tu familia o amigos, en fin, todo lo que se refiere a ti, está mal.
  • Miente de forma compulsiva, y se enfada excesivamente si no le crees
  • Dominación explicita a través de gritos, chantajes emocionales, o incluso amenaza con cosas que pueden ser perjudiciales para ti, tu familia o tu trabajo.
  • Si le pillas en algo, te dirá que tu estas mal, que necesitas ayuda, estas enfermas/o. Y un largo etc.

PERO ENTONCES, ¿QUE PUEDO HACER?

  1. Darte cuenta de que lo que está sucediéndote NO ES NORMAL. Tienes que ser consciente que tu mereces ser tratada/o con respeto por tan solo el hecho de ser un ser humano. Es un derecho inalienable; eres libre de expresar tus sentimientos, tus ideas, tus sueños e incluso tus temores; Dios te ha dado esa libertad de decidir, ¡tienes voluntad propia!, y siempre que esas decisiones no atenten contra el otro, o tu relación, puedes gozar de ella. ¡Si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres!  Juan 8:36. Es hora de tomar nuevamente las riendas de tu vida emocional, y sanar tu corazón de las heridas que sangran ahora en tu corazón.
  • Si está en tus manos alejarte de este tipo de personas, guarda la mayor distancia posible. Puede que sea tu jefe, amistades, e incluso una relación que te está causando mucho daño y atentando contra tu dignidad. Mantén el contacto CERO. NO llamadas, NO mensajes, NO buscarles en Facebook e Instagram. Tu salud emocional, física y mental lo merece.
  • Si hay actitud de arrepentimiento y mejora de quien está causando daño, y deseas buscar ayuda profesional para ambos será muy recomendable en caso de ser parejas o matrimonio, o un familiar cercano. Sin dejar de lado la orientación pastoral, si pertenecen a una iglesia. Esto solo en caso de que haya disposición al cambio.
  • No te calles respecto a lo que estás viviendo. Háblalo con personas que realmente puedan ayudarte; un profesional en el área, un consejero, los pastores, etc. El guardarte para ti el dolor de sentirte humillada, no valorada, criticada constantemente, o utilizada/o, solo hará que tu salud mental y emocional vaya en decadencia, y que el problema se agrande; porque entre más débil te vea, más hará por dominarte, hasta destruir tu estima por completo.
  • No discutas con el manipulador/a. Recuerda que estas personas, siempre creen tener la razón, los demás son los culpables y no ellos, no se disculpan (¿para qué?, si la que está equivocada/o eres tú) son poco empáticos y aunque estén mintiendo, te dirán que eres tú la que enferma o enfermo. Por tanto, en menos de diez minutos de discusión con ellos, sentirás un agobio muy fuerte, frustración de que no te entiendan o validen lo que dices, y quizás hasta estalles en ira al no poder llegar acuerdos como te gustaría. Y ellos habrán logrado su objetivo, que es dominar tus emociones, hacerte enfadar, para demostrar su teoría; “tú eres quien está mal”. Así que lo más recomendable es que cuando te acuse de algo, le digas firmemente: eso no es así, o, yo jamás dije eso, o bien, sabes que me estas mintiendo…etc. Te das la vuelta de inmediato para no permitirle que te haga daño. No entres en su juego. Desaparece de la escena
  • Mantén la calma a través del control de tus emociones.  Si tu decisión es que no hay más remedio que convivir con alguien así, debes saber que estas personas tienen un problema que resolver con ellos mismos, pero no lo aceptan y en la mayoría de los casos, ni siquiera saben que lo tienen; por lo que es más fácil proyectarlo en ti de forma consciente o inconscientemente. Por ejemplo, pueden acusarte de que les mientes, cuando en realidad son ellos los que lo hacen de forma compulsiva; o que eres la reina del desorden, cuando en realidad, ellos van dejando todo tirado por casa. Proyectan su problema en ti cada vez que pueden. Sabiendo eso, esta demás decirte, que hagas oídos sordos a sus acciones deliberadas de dañarte; simplemente, adelántate a sus maniobras, y prepara tu mente para que no te afecte. Entonces sus palabras no tendrán efecto en ti, porque sabrás que esa basurita, pertenece a su contenedor, NO AL TUYO.
  • Además de todo lo que puedas hacer con ese familiar o pareja para que la convivencia mejore; tu podrías plantearte hacer cosas para ti; quizás empezar a cuidar más de ti, rodearte de esas personas que aportan a tu crecimiento, hacer ese curso que hace años dejaste a medio acabar, compartir más con las personas que de verdad te importan, prepararte en aquello que siempre quisiste trabajar, o quizás reinventarte con algo diferente.

Es tu tiempo, es tu momento, y es ahora cuando tienes la oportunidad de empezar a gozar de todas las bendiciones que Dios tiene para tu vida. NO TEMAS, EL ESTA CONTIGO. Solo da el siguiente paso hacia tu libertad emocional y espiritual. Eres alguien muy valiosa/o y amada/a, como la niña de los ojos de Dios.

Autora: Karla Mayorga

Psicóloga de pareja y familiar. Coach en desarrollo Personal. Liderazgo y Gestion de equipos.

mayorgakar76@gmail.com


Comparte la noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *