web analytics

La Iglesia Civil

Comparte la noticia

Marcos 11:1-6 Versión EMPQEPH (Es muy probable que esto pase hoy)

Jesús entra en Jerusalén

Cuando ya estaban cerca de Jerusalén, al aproximarse a los pueblos de Betfagé y Betania, en el Monte de los Olivos, Jesús les pidió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

—¿Podrían por favor, si no es mucha molestia, ir a la aldea que está enfrente? Es que al entrar en ella encontrarán un burro atado, que nadie ha montado todavía. A ver si encuentran la forma de desatarlo y si no es de inconveniente, me lo traen. Puede que alguien les pregunte por qué lo están haciendo, no lo sé, tal vez sí, tal vez no. Bueno… si alguien les pregunta por qué, díganle que el Señor lo necesita, a ver si se lo pueden prestar y que no se preocupen, que en seguida lo devolverá.

Fueron, pues, y encontraron el burro atado en la calle, junto a una puerta, y se preguntaron:

—¿Lo desatamos? ¿Será que nos ven?

—Yo no estoy de acuerdo. Es que esto está mal, nos estamos robando un burro. Iremos a la cárcel. ¡No quiero ir a la cárcel!

—¿Por qué no lo desata él? ¿Por qué tenemos que hacerlo nosotros?

—Preguntémosle a Dios qué piensa sobre esto. Lo haremos cuando recibamos una confirmación.

Algunos que estaban allí les preguntaron:

—¿Qué hacen ustedes? ¿Por qué están mirando al burro?

—¿Nosotros? ¿Mirando al burro? Que va… si ya nos íbamos…

Ya, esto no pasó

Pero como te lo mencionaba al principio es posible que ocurriera así si la situación se diera en el día de hoy. Está claro que Jesús no hablaría así, Este es un líder con miedo de ofender a los discípulos, pero no lo veas como tal en este momento, sino que piensa en Él como la figura de autoridad para este caso.

Vivimos en un mundo en el que debemos tener constante cuidado de no ofender al otro. “Que te escribo y no contestas, que no tienes la confirmación de lectura y no me entero si lo ves, que por qué no me llamas en lugar de escribirme, que lo que has publicado en las redes sociales es por mí, que no me ha gustado la forma en que me has hablado, que el comentario que has hecho me ha ofendido” y podría seguir y terminar escribiendo un artículo eterno.

¿Qué pasa? Si bien vivimos en este mundo debemos recordar que no pertenecemos a él y es lo que ha pasado dentro de la iglesia. Hemos permitido que esa “cultura de la ofensa” se filtre en un lugar en el que, si bien somos humanos y es cierto, nos ofendemos, no deberíamos hacerlo, deberíamos dejar pasar por alto la ofensa.

Seamos realistas, hay ofensas que no son fáciles de ignorar, pero aun así debemos perdonarlas en caso de no poder pasarlas por alto y siempre debemos estar abiertos a la comunicación.

¡Listo! Este es el mundo ideal. Esto no pasa en la mayoría de los casos. Sin embargo, esta situación es una realidad.

Podrías pensar que eso no hubiera pasado porque era Jesús y tal, pero miremos nuevamente en las escrituras, esta vez en la versión Dios Habla Hoy:

Marcos 11:1-7

Jesús entra en Jerusalén

Cuando ya estaban cerca de Jerusalén, al aproximarse a los pueblos de Betfagé y Betania, en el Monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

Vayan a la aldea que está enfrente, y al entrar en ella encontrarán un burro atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les pregunta por qué lo hacen, díganle que el Señor lo necesita y que en seguida lo devolverá.

Fueron, pues, y encontraron el burro atado en la calle, junto a una puerta, y lo desataron.

Algunos que estaban allí les preguntaron:

—¿Qué hacen ustedes? ¿Por qué desatan el burro?

Ellos contestaron lo que Jesús les había dicho; y los dejaron ir. Pusieron entonces sus capas sobre el burro, y se lo llevaron a Jesús. Y Jesús montó.

Mira el contexto

Olvídate de Jesús. Es una figura de autoridad, un líder que da una serie de órdenes a sus discípulos, y lo que más me gusta es que es tan específico a la hora de dar las instrucciones que no da margen de error y eso personalmente me encanta. Sí, es Jesús, el ejemplo por excelencia, pero mira también la actitud de los discípulos. ¿Te imaginas estar en su lugar? A mí me daría miedo ir a robarme un burro y decir “es que es para el Señor». Sin embargo, ellos fueron e hicieron todo según Jesús les había ordenado, sin dudar, sin cuestionar, independientemente de lo que pudieran pensar o sentir. Ellos fueron obedientes como soldados y aquí está la clave.

Quizás hemos olvidado que debemos ser soldados y no civiles. En lugar de ser una iglesia guerrera, obediente, unida, sin temor a ir por la meta que Dios ha puesto en el corazón del líder, tal vez nos hemos convertido en la iglesia civil y hemos olvidado trabajar colectivamente mirando por el bien común y en lugar de eso puede que cualquier excusa haya servido para no estar disponibles cuando nos llamaron.

¿Temes que la orden de tu líder no sea la correcta?

Romanos 13:1 dice: “Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él.”

¿No estas de acuerdo y simplemente no quieres hacerlo?

Deuteronomio 28 nos habla de las bendiciones que trae el obedecer y también las consecuencias por no hacerlo.

Necesitamos permanecer unidos si queremos mostrar a Jesús al mundo.

No ser la iglesia civil es una decisión individual, cuesta, pero tiene grandes recompensas (sobre todo en el cielo).


Comparte la noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *