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El Dios de los recursos

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Si tienes una oficina y tu silla de escritorio se rompe, tendrás que comprar otra. Para hacerlo necesitarás dinero. Mi pregunta es: ¿necesitas dinero? O ¿necesitas una silla?

Muchas veces, ante una necesidad acudimos a Dios y la mayoría de las veces le pedimos que nos dé “los recursos” para suplir esa necesidad. Está claro, nos referimos al dinero. Es que el dinero es un recurso, pero un recurso no necesariamente tiene que ser dinero. Tengo buenas noticias para ti. Eso que estás buscando, eso que estas necesitando, no tiene por qué comprarlo el dinero. Dios te lo puede dar a través de otros medios. Su palabra dice en Mateo 7:7 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”

Sabemos que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y a la hora de pensar cómo prepararme para lo que Él me ha llamado, pienso en universidad, pienso en cursos, pienso en materiales, equipos y tantas otras cosas que la primera palabra que viene a mi mente es “dinero”. Pero Dios me ha enseñado que el dinero no es más que un recurso, sin embargo, él es la fuente inagotable de recursos, Él es el dueño del oro y la plata y Él es el Dios de lo imposible. Si tiene que ser dinero, será dinero, pero la mayoría de las veces no lo es.

Aquí tienes unas claves para ayudarte en tu búsqueda de recursos:

  • ¿Sabes cuál es el recurso más valioso que Dios pone a tu disposición? Las personas. O como solemos llamar: Recursos Humanos. Dios pone personas en tu camino para serte de bendición. Aún aquellas personas que crees y tienes total certeza de que no lo son, Dios está usando sus vidas para bendecirte.
  • Déjate bendecir. Dios te pone personas con recursos, esas personas pueden ofrendar de su tiempo, de su trabajo, de sus herramientas, de sus ideas, de sus conocimientos y tantas cosas con las que nuestro Padre nos ha bendecido. Cuando alguien quiere ofrendar, otra persona necesita recibir la ofrenda. No cortes la bendición, acepta la ofrenda y dale al Cesar lo que es del Cesar.
  • Si necesitas ayuda, pídela. Hazle saber a las personas que tienes cerca que tienes una idea, un sueño, un proyecto y que necesitarás algunos recursos. Si ellos lo saben te podrán ayudar y/o contactar con otras personas que puedan ayudarte.
  • Puede ocurrir que necesites de alguien en particular, de algo que tiene u ofrece. Díselo, sé audaz y déjale tomar la decisión de si puede ayudarte o no. Recuerda que es su decisión, pero no te digas a ti mismo “no quiero pedírselo porque no puedo pagarlo”. Siempre puedes llegar a un acuerdo, hacer un intercambio, puedes ofrecerle pagárselo con trabajo. Puedes incluso preguntarle qué opciones te puede ofrecer para pagar que no sea con dinero. Pero, si te dice que no, no te enfades ni te desanimes. Tal vez esa persona no pueda permitirse ayudarte.
  • Sé claro. En lo que quieres, en lo que necesitas y, sobre todo, en el arreglo. Si le pides ayuda a otra persona asegúrate de que está entendiendo que no le puedes pagar, créeme, no quieres llegar a ese momento incómodo en el que le tengas que decir que no le vas a pagar.
  • Sé agradecido. Personalmente he ofrendado mucho de mi trabajo (lo sigo haciendo) y en muchas ocasiones he recibido palabras de agradecimiento, en otras no. Ser agradecido no solo implica decir “gracias”, recuerda que el obrero es digno de su salario y cuando decimos “salario”, de nuevo, no siempre es dinero. Hay otras formas de “pagar” por el trabajo de otra persona. Invítale a comer, ten un detalle, asegúrate que sepa que le honras por haberte bendecido. Pero cuidado, hazlo luego de que haya decidido bendecirte y no como pago sin haberlo acordado previamente.

Por lo demás, ve a por tus sueños. No te detengas, mira los obstáculos como desafíos, como oportunidades para seguir avanzando. El “no” lo tienes asegurado, ve a por el “sí”.

Tú haz todo lo posible y Dios hará lo imposible.

Si te ha gustado mi opinión, si quieres darme tu punto de vista, si te puedo ayudar en algo o si simplemente necesitas hablar, no dudes en escribirme a alexandrarolfo@gestionid.com

 Autora: Alexandra Rolfo


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2 comentarios sobre «El Dios de los recursos»

  1. Hola Ale muy buena la refleccion, la relación de recurso y necesidad ,lo posible es nuestra responsabilidad y lo imposible para mi, posible es para Dios , suplir todas nuestras necesidades .

  2. Así es Silvia! Nunca debemos olvidar que tenemos al Dios de lo imposible y que, como tú has dicho «lo posible es nuestra responsabilidad». Gracias por tu comentario. Bendiciones!

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