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Efecto Pigmalión. Padres con hijos adolescentes

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Puede que hayas escuchado o no sobre el termino, efecto Pigmalión; sin embargo, todos de alguna manera lo hemos puesto en práctica en nuestro sistema de relaciones; ya que no es más que el poder que tienen nuestras creencias respecto al otro, y el mensaje que le hacemos llegar, sean estos, tu conyugue, hijos, un empleado, un amigo, etc.

Lo que pensamos y creemos de los demás, influye directamente en el comportamiento del otro, lo que llamamos la profecía auto cumplida. Si yo creo verdaderamente en la capacidad de mi conyugue para emprender en eso que desea, y se lo expreso como tal, le estoy aportando una dosis potente de seguridad y confianza en sí mismo/a. En cambio, si por el contrario, me enfoco en sus inseguridades y le digo que eso no es para él/ella, que no va a salir bien porque no es capaz, puede que esa profecía también se cumpla…o no.

Caso de Juan y Zara. (Nombre ficticios). Un matrimonio que vino a consultarme sobre la situación que Vivian con Alberto, su hijo adolescente. No quiere estudiar, ni trabajar, vive encerrado en su habitación con los video juegos, no colabora en casa; es vago, bueno para nada… me dijo Juan en tono bastante frustrado, mientras gesticulaba con sus manos, a lo que Zara afirmo con la cabeza. Ya no sabemos qué hacer con él, refirieron ambos.

Después de unas cuantas sesiones con el matrimonio, pedí que asistiera Alberto a la consulta; se presentó, casi sin ninguna expectativa, porque él pensaba que yo era “cómplice” de sus padres, y que le diría lo mismo que ellos le repetían día a día…Después de unos meses en sesión con la familia; Alberto decidió retomar los estudios, y estaba determinado a lograr la carrera de sus sueños. ¿Qué cambio?, ¿Qué hizo que Alberto se volviera a sentir motivado?, obviamente ambas partes trabajaron de forma intencional; pero una de las cosas que influyo mucho en la vida de Alberto, es que el discurso de los padres hacia él, era totalmente distinto en el día a día. Las palabras que escuchaba Alberto ahora, ¡eran de afirmación! los padres empezaron a creer en el potencial de este adolescente, y se lo hacían saber; se determinaron a creer en las capacidades de su hijo, y lo que podía lograr. Actualmente Alberto está en su tercer año de la universidad, y es muy aplicado en sus estudios, refieren sus padres, orgullosos.

¿QUE DICE LA BIBLIA? Entre tantos consejos sabios que tiene el libro de los proverbios, destaco y valoro mucho, el consejo del sabio salomón, a los padres respecto a los hijos, y viceversa. Habla de una sana relación, de instrucción, corrección, beneficios de la obediencia, disciplina, sabiduría, etc. Jamás he leído de etiquetar, criticar, infravalorar las capacidades del niño, gritarle, ningunearlo, o hablarle de forma grosera e hiriente.

Efesios 6:4 dice. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor. Las palabras negativas, el rechazo, las críticas constantes, la incomprensión, la ausencia de demostración de afecto y atención, así como una rigurosa disciplina, puede albergar enfado e ira, en vuestros hijos.

Las creencias o expectativas que tenemos de los hijos, tendrán un efecto sanador, potente, y de crecimiento; o quizás, un efecto devastador, mutilador de autoestima e inseguridad en sí mismo. Imaginaros que nos pasamos el día hablando con los amigos, la familia, o compañeros de trabajo; de lo difícil que es la adolescencia, que mal van en las clases, del encierro en su habitación, o la ausencia en casa, la falta de colaboración en el hogar…etc. ¿Qué mensaje le transmitimos al hijo/a? No se trata en absoluto de permisividad, o pasar de todo; sino más bien de una actitud abierta a los cambios que experimentan, enfocada en el potencial del adolescente, y trabajar juntos esas áreas de mejora.

¿POR DONDE EMPIEZO? – Cada día regálale píldoras de autoestima, reconociéndole lo valioso que es, exprésale palabras de afirmación, no veas solo lo que es, si no lo que puede llegar a ser. Recuerda que todo lo que digas, tendrá un impacto importante en su vida.

– Pasa tiempo exclusivo con tu hijo/a, cada uno es diferente, y requiere una atención única; ve un día de compras, a montar bici, o hacer algo que a él o ella le guste. Lo disfrutareis ambos, muy seguramente.

–  Regálate la oportunidad de conocer sus amistades, en lugar de criticar con quien va. Eso solo hará que el muro sea más grande entre vosotros. Interésate por su entorno. Anímale a establecer una red sana de relaciones.

– Demuestra aceptación total hacia lo que es en esencia. Habrá conductas y comportamientos a corregir y disciplinar; pero su esencia de ser humano, acéptala como tal. Eso es amar sin condiciones.

– Exprésale y demuéstrale cada día lo importante que es él o ella en vuestras vidas. ¡La bendición que llego a vuestro hogar cuando nació!

“El amor hacia ellos, es sanador, la ausencia de este en sus vidas, devastador” KM.

Karla Mayorga. Psicóloga Familiar y de Pareja

Coach profesional de Liderazgo, talento y Crecimiento Personal.

www.kmayorga.com


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