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DECISIONES: atrévete a cruzar el puente llamado “miedo” que al otro lado están tus sueños

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“No puedo hacerlo, no seré capaz de irme, no encuentro la manera de hacerlo, me siento atrapada en esta situación que me consume día a día, lo intento, pero algo me detiene y regreso al mismo punto, bailo siempre sobre el mismo ladrillo, ¡mi mente dice BASTA!, pero me veo sin fuerzas para actuar.”

Son expresiones que escucho día a día de personas que desean hacer algo, dejar ir a alguien, cambiar cosas, mejorar el carácter, o decidir qué carrera estudiar; y se encuentran atrapadas en la decisión de NO DECIDIR.

Cada momento estamos tomando decisiones en nuestra vida. Decido que ropa me pondré hoy, que haré de comer, como reaccionar ante una injusticia, que le diré a mi jefe si llego tarde o que conversación intencional tendré con mis hijos para mejorar X situación. ¡Las decisiones están a la orden del día! Pueden ser buenas o herradas decisiones ¡pero decidimos porque hay que hacerlo! Hay quienes deciden actuar y resolver, otros deciden no hacer nada al respecto porque ya se resolverá, y otros que se quedan como espectadores esperando que pase el problema; pero cualquiera de esas actitudes, son decisiones que tomamos.

A lo largo de estos 20 años, he trabajado con familias en conflicto, matrimonios o parejas, de las cuales muchas de ellas han llegado a la consulta en el último momento, cuando ya solo asomaba la punta del Iceberg.

 Un caso en particular que me llamo la atención, es el de una pareja con 18 años de matrimonio, y tres adorables hijos. Estamos a punto de separarnos me dijo ella; no aguanto más la actitud pasiva de mi marido ante los problemas de nosotros como pareja. Fíjese usted, continuo la mujer, cuando discutimos por algún problema, él se enfada, me dice que no lo moleste y no quiere hablar más del tema; puede estar una semana sin dirigirme la palabra, y cuando se contenta, ¡me habla como si nada hubiese pasado…así 18 años!

Desde luego, en la pareja, siempre digo que hay dos responsables, para lo bueno o para lo que no es tan bueno. Aunque es probable que siempre una de las partes, sea la que intente mantener el barco a flote en muchos aspectos.

 Esta pareja realizo un trabajo estupendo en la consejería, se comprometieron a trabajar juntos para entender sus diferencias, cambiar actitudes y empatizar uno con el otro. Además de profundizar en sus heridas a nivel personal, que aun no habían sanado, y que cada uno estaba trasladando a la relación. (El tomaba la decisiónde aislarse, encerrarse en si mismo y mostrar indiferencia, sin saber que eso estaba haciendo cojear su relación y dañando profundamente a su esposa. ¡El decidía!, pero las consecuencias de esa decisión estaban dejando mellas en su matrimonio y, por ende en sus hijos. ¡Hay decisiones que tomamos casi de forma automática! No lo pensamos, sino actuamos. Sin embargo, también es verdad que hay otras, que requieren una atención más intencional, mayor cuidado y un nivel de análisis más profundo. Tales como la compra de una casa, el coche, la decisión de casarse, una separación, un divorcio, la decisión de vivir en el extranjero, los cambios y ajustes necesarios que se deben hacer para que tu relación funcione, o quizás la decisión de cómo enseñar a los hijos. Estas y otras, son decisiones que requieren absoluta atención.

 NECESITO TOMAR UNA DECISION YA. No se trata de que no puedes decidir sobre esa situación en la que estas atrapada/o. Se trata de lo que estas decidiendo; sea esta una relación tóxica, un trabajo agobiante, un desamor, un liderazgo que no te produce los resultados que esperas, una empresa que no te funciona, o una adicción a X cosas. Has decidido quedarte ahí, en lo conocido, en tu estado de confort, en lo que te da “una aparente seguridad”, en eso que has idealizado. “Estoy seguro/a que si cambia su carácter, sería una gran persona, puede dar mucho de sí” me dicen muchos. 

El miedo es uno de los factores paralizantes en este sentido. Miedo a estar solo/a, miedo a tener miedo, miedo a volver a empezar, miedo a equivocarme, miedo hacer el ridículo, miedo al qué dirán, miedo a la soledad, miedo a emprender, al fracaso, al éxito, a que me echen del trabajo, a perder a mis hijos o mi pareja; miedo, miedo y mas miedos…

Nos aferramos fuertemente a cosas, a alguien que nos daña, o bien, hay quienes se refugian en la pornografía, alcohol e incluso en un caparazón de dureza, porque tienen miedo a ser dañados, y entonces prefieren dañar, tienen miedo a ser rechazados, por eso rechazan primero.

 Todos tenemos miedos, al igual que sentimos cierta inseguridad cuando debemos tomar decisiones importantes. El problema no es sentir miedo, si no como lo gestionamos, que hacemos con él; le dejamos en la puerta de casa para que nos alerte de algún peligro externo, o le permitimos pasar dentro de casa y que el SEÑOR MIEDO decida, y nos trate como sus esclavos ¡Gobernando sobre nosotros y sin darnos el permiso de hacer nada!

  • Descubre cual es ese señor miedo que esta atrapándote
  • Date la oportunidad de cuestionarte esos pensamientos negativos que te dicen, no lo hagas, te va a ir mal, te vas a arrepentir, vas a fracasar, es mejor que no te muevas!
  • Libérate de la culpa para tomar las decisiones correctas
  • No te juzgues como lo peor por decidir algo que te hará crecer como persona, y te proporcionara bienestar emocional, espiritual y física.
  • Cultiva tu amor propio, tu valía personal, tu seguridad; es la única forma que podrás entablar relaciones sanas y duraderas.
  • Busca ayuda para sanar esas heridas del pasado, como el abandono, el rechazo, el maltrato infantil o de relaciones anteriores. Mereces liberarte de eso que te hicieron, es tu momento.
  • Y recuerda…Dios es experto en cirugía de corazón abierto. Él recoge los trocitos, los une y cura todas las heridas, hasta dejarlo como nuevo. Ponte en sus manos. No te defraudara.

Todas son decisiones. Espero que decidas, lo que realmente va aportar y sumar a tu vida, a tu relación, a tu familia, tu trabajo, el ministerio, el liderazgo, o tu empresa. Mi deseo es que el Miedo no te atrape más, y que lo dejes en la puerta como sistema de alarma, no como señor de la casa.

NO TEMAS PORQUE YO ESTOY CONTIGO Y TE DOY LAS FUERZAS. ISAIAS 41:10

Karla Mayorga

Psicóloga Familiar y de Pareja

Coach en Liderazgo y Desarrollo Personal

Para consulta escribir a: Mayorgakar76 @gmail.com


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