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Crecimiento integral hacia la madurez espiritual

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Una de las acepciones del término crecimiento es: “Aumento imperceptible y gradual del tamaño del organismo de un ser vivo hasta alcanzar la madurez”

Específicamente, el crecimiento humano es el proceso mediante el cual los seres humanos aumentan su tamaño y se desarrollan hasta alcanzar la forma y la fisiología propias de su estado de madurez. Tanto el aumento de tamaño como la maduración dependen de que exista un aporte adecuado de sustancias nutritivas y de vitaminas, y de que se produzcan las distintas hormonas necesarias.

Es interesante que la Biblia compara el crecimiento físico con el espiritual. Así como un niño nace un día en este mundo, nosotros nacimos espiritualmente a partir de nuestra reconciliación con Dios por medio de Jesucristo. Asimismo, como un niño continúa en un proceso de crecimiento y desarrollo hasta alcanzar la plena madurez, los creyentes en Cristo estamos llamados a continuar creciendo hacia la madurez espiritual.
Esto lo podemos corroborar en los siguientes pasajes bíblicos:
“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en cuanto a la malicia y maduros en cuanto al modo de pensar” (1Co.14:20)[3].
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, pero es difícil de explicar, por cuanto os habéis hechos tardos para oír. Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de la Palabra de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez…” (He.5:11-14).
“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación…” (1P.2:2).   
Ahora bien, es importante tener en cuenta un principio básico sobre el crecimiento espiritual:

El crecimiento hacia la madurez espiritual debe ser integral.

Cuando usamos el apellido integral, estamos haciendo referencia a crecer en todas las áreas para gozar de un crecimiento espiritual saludable. Algunas de estas áreas son:

El área de las relaciones

Crecer en la relación con Dios. Esta es la base fundamental del crecimiento espiritual. Nuestro Señor Jesucristo fue claro al expresar: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn.15:5). ·     Crecer en las relaciones familiares. Todos sabemos que abundan las crisis en las relaciones matrimoniales, entre padres e hijos, entre hermanos y demás miembros de la familia. Sin embargo, la Biblia está llena de profundas enseñanzas y sabios consejos para mejorar esta área (Ef.5:21-33, 6:1-4; Col.3:18-21; 1P.3:1-7).·       Crecer en las relaciones con nuestros hermanos en la fe. A lo largo de todo el Nuevo Testamento encontramos muchísimos pasajes con mandamientos encaminados a fortalecer las relaciones entre los cristianos. El factor común de estos mandatos es la expresión “unos a otros”. En tal sentido, se nos ordena a amarnos (Ro.12:9-10; 1P.1:22-23; 1Jn.2:9-11, 3:18; 4:7, 11-12, 20-21; He.13:1; 1Ts.4:9-10), a honrarnos (Ro.12:10; Fil.2.3-4), a saludarnos (Ro.16:3-6,16; 1Co.16.20; 2Co.13:12; 1Ts.5:26; 1P.5.14), a servirnos (Gá.5:13), a animarnos (1Ts.5:11), a apoyarnos en oración (Stg.5:16; Ef.6:18), a soportarnos (Ef.4:2) y a perdonarnos (Ef.4:32; Col.3:13).

El área de la conducta

Esta era un área en la que apenas habían crecido los creyentes de la iglesia de Corinto, por lo cual el apóstol Pablo les dice las siguientes palabras:
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda, porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aun sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?(1Co.3:3:1-3).
La realidad es que existen algunos cristianos que son muy activos en los programas de la iglesia e incluso exhiben un gran conocimiento bíblico, pero son niños inmaduros en cuanto a la manera de conducirse.

El área del conocimiento de Dios

El apóstol Pedro exclamó: “Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2P.3:18). También el apóstol Pablo habló sobre el tema, diciendo: “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Col.1:10).
En ambos pasajes se usa el término griego epinozco, para hacer referencia al conocimiento de Dios, que viene de arriba, que llena la vida de sabiduría, que nos enseña a conducirnos y tomar las mejores decisiones, el que es liberador y transformador.  Como Cristo dijo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. 

El área del servicio o ministerio

En la primera carta a los Corintios podemos leer la siguiente exhortación:“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1Co.15:58).
Nuestro trabajo en el Señor hace referencia al ministerio al cual Dios nos ha llamado. Por tal razón, crecer en esta área guarda relación directa con el desarrollo de los dones que el Espíritu Santo nos ha dado, en función de cumplir las tareas que el Padre Celestial nos ha encomendado.
Que nuestro Dios en su misericordia nos ayude a crecer integralmente hacia la madurez espiritual.

Fuente: Abdiel Morfa – crecimiento360.blogspot.com


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