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Cómo ganar TODAS tus batallas

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¿A que suena a publicidad? Si en este artículo estuviera la clave para terminar con todos tus sufrimientos de seguro le darías al botón “comprar”. Lo sé porque es lo que yo haría. Venga, va. Compras y te llega una caja con la solución. ¡Oh, espera! No viene lista, trae unas instrucciones de armado. ¡Es un plan! ¿Pensabas que la respuesta vendría en bandeja de plata? No hay victorias sin sacrificios, así que a armar el plan.

Veamos, en primer lugar, el terreno en el que se libra esta batalla, es el mundo del revés. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, le ofreces también la izquierda. Si te quitan la camisa, les das también tu abrigo. Si un soldado te exige que lleves su equipo por un kilómetro, se lo llevas dos. Amamos a nuestros enemigos y oramos por los que nos ultrajan (Parafraseando Mateo 5:38-43 NTV).

Entones número uno: para ganar es necesario rendirse. ¡Piénsalo! Esa batalla en la que estás hace tanto tiempo luchando, el Rey ya te ha dado la victoria. ¿Para que seguir peleando? Entonces, puede que los demás vean que te has rendido pero en realidad solo te has rendido ante Sus pies. Piensa en la situación que vives hoy por hoy. Es una locura, lo sé. Se que todo el mundo te dirá “sigue pelando, tú puedes, Dios está contigo, no te rindas” Pero Dios te dice hoy, “¿Por qué peleas una batalla que ya ha sido ganada?”.

Número dos. Esta es la parte más importante. Comportarte como un vencedor. No puedes rendirte sin más. Si sabes que tienes la victoria, no tienes nada que temer. Sabes que eres el hijo del Rey y que el mayor debe servir al menor y tú, tú eres el mayor, eres el que tiene la victoria. Así que sirve, pero hazlo con 1, con 2 millas extra. Tú no tienes nada que perder. Tu actitud demuestra que a pesar de estar librando una batalla condenada a la victoria, eres un buen sirvo, que es fiel en lo poco y que se le pondrá en lo mucho.

Lo sé. Te estoy pidiendo una locura, sé que estas cansado, sé que duele, sé que es lo último que quieres hacer. Pero examina tu corazón con Dios y pídele que te libre de toda raíz de orgullo que intente hacerte creer que esta batalla la tienes que ganar tú.

Entonces cuando te sientas rodeado, cuando sientas que no puedas más, recuerda, sí que estás rodeado, pero por Él. No temas a que rompan tu corazón, Dios tiene planes hermosos para tu vida y todo esto lo está usando para hacerte más fuerte, para que confíes en que Él tiene el control. Si Dios permite estas batallas en tu vida es para moldearte y no puede hacerlo si no te rompes un poquito, o a veces todito, pero estas en buenas manos.


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