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5 maneras de animar a su cónyuge después de un mal día en el trabajo

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Ser adulto puede ser difícil a veces. Por mucho que intentemos que nuestra vida laboral no nos impida disfrutar de nuestra vida doméstica, es imposible separar completamente ambas, especialmente cuando nos enfrentamos a circunstancias excepcionalmente difíciles. Cuando has tenido un día horrible en la oficina o incluso en casa con los niños, puede ser casi imposible apagar esa frustración cuando vuelves a ver a tu pareja al final del día. Ninguno de nosotros quiere dejar que el estrés que se nos impone debido a los problemas laborales sea un catalizador de problemas adicionales en casa; necesitamos el apoyo de nuestra pareja para que nos ayude a dejar de lado el estrés del día.

Si bien no podemos ignorar el hecho de que un mal día en el trabajo llega a casa la mayoría de las veces, podemos ser intencionales para ser un espacio seguro para que nuestros cónyuges se descompriman. Tan sólo cinco minutos de escucha intencionada, de ánimo, de palabras de apoyo y, tal vez, incluso una rápida oración juntos pueden ayudar a aliviar la tensión que quisiera invadir su hogar.

Aquí hay algunas maneras de animar a su cónyuge después de haber soportado un mal día en el trabajo:

  1. Ofrezca un oído atento
    Cuando su cónyuge llega a casa, puede ser difícil resistir la tentación de lanzarse directamente a la rutina de la cena, pero uno de los mejores regalos que podemos ofrecer a nuestra pareja es una pausa intencionada para prestarle toda nuestra atención. Cuando intentan expresar lo que ha sucedido durante el día y que puede estresarles, puede ser muy frustrante si sólo escuchas a medias. Todos somos culpables de fregar los platos mientras nos ponemos al día con los acontecimientos del día, pero cuando los cónyuges cargan con un gran peso emocional, lo que necesitan es un espacio seguro y sin interrupciones para desahogarse. Asegúrate de hacer una pausa juntos, no interrumpas mientras comparten lo que tienen en el corazón y no ofrezcas consejos de inmediato. Primero, deja que se desahoguen antes de intentar ayudarles a resolverlo.
  2. Ofrecer apoyo
    Cuando escuchamos a nuestras parejas, debemos utilizar un lenguaje alentador al responder a sus preocupaciones. Asegúrate de dedicar tiempo a mostrarles empatía. No es el momento de aprovechar para comparar notas sobre «quién lo tiene más difícil». Ponte realmente en su lugar. La resistencia al estrés no es una competición. Pero la lucha por no comparar notas en un matrimonio es real. Mi marido ha llegado a menudo a casa estresado por su carga de trabajo, y mi pensamiento automático es: «al menos ha podido salir de casa sin cuatro niños a cuestas». Este tipo de pensamientos me impiden ser una persona que apoye a mi marido. Si niego cada una de sus quejas porque, en mi mente, yo lo tengo peor, al final dejará de sentirse seguro para confiar en mí.

Supongamos que realmente estás demasiado estresada para poder ofrecer simpatía o empatía a tu cónyuge. En ese caso, lo mejor es simplemente expresarle que necesitas tener esta conversación más tarde, cuando te sientas más capaz de ofrecer el apoyo emocional que necesita.

3. Ofrezca consejos y haga preguntas útiles
Después de tomarte el tiempo necesario para escuchar realmente las preocupaciones de tu pareja, ofrece ahora algunos consejos útiles y haz preguntas de sondeo. Como la persona que mejor conoce a su cónyuge, puede ofrecerle una buena perspectiva para afrontar mejor los factores de estrés laboral. Dedica tiempo a reflexionar juntos sobre cómo gestionar mejor la situación.

Algunas preguntas útiles para considerar son: ¿Qué te hace pensar que es así? ¿Sería beneficiosa una respuesta diferente en esta situación? ¿Cómo te hace sentir esta situación? ¿Los demás se ven afectados por esta dinámica? ¿Cómo están respondiendo? ¿Puedo ofrecer una sugerencia para seguir adelante? Si preguntas antes de ofrecer tu consejo, es más probable que estén dispuestos a escuchar lo que tienes que decir.

4. Anímele a recargarse fuera del trabajo
Usted no es el único lugar donde su cónyuge puede recibir apoyo y consejo. Si se enfrenta a una situación laboral difícil que no puede cambiar de la noche a la mañana, ayúdele a utilizar recursos adicionales para encontrar apoyo y desestresarse. Anímale a que confíe en un amigo, consejero o mentor.

Piensa en algunas estrategias de autocuidado para emplear durante la jornada laboral y fuera de ella. Algunas formas de ayudar a gestionar mejor el estrés incluyen el ejercicio regular, mejores hábitos alimenticios, tiempo diario dedicado a la oración y la meditación de la palabra, pausas regulares para estirarse/descansar durante la jornada laboral, o tiempo regular para conectar con los amigos durante el mes. Elige algo que te ayude a desconectar y a recargarte durante la semana.

5. Haz de tu casa un oasis
Tu casa debería ser un oasis para escapar del estrés del mundo. No quiere decir que su casa tenga que ser perfecta: todo el mundo soporta discusiones ocasionales o falta de comunicación, y nuestras casas siempre requieren tiempo y esfuerzo para mantenerse. Sin embargo, en general, tu casa debería ser el lugar en el que mejor te puedas relajar. Encuentre formas de desconectarse al final de un día duro juntos.

Para mi marido y para mí, esto puede consistir en pasar una hora al final del día, una vez que nuestros hijos están en la cama, acurrucados en el sofá viendo nuestras comedias favoritas. Una caminata nocturna o un paseo en bicicleta puede ser una buena manera de conectarse y desconectarse cuando hace buen tiempo. Pasar un rato jugando juntos en familia puede ayudar a disipar el estrés del día. Ser intencional en la creación de un espacio para la diversión y la relajación en su hogar como pareja es tan importante en la gestión de todo el peso que el mundo le gustaría poner sobre nuestros hombros.

Filipenses 4:6 dice: «No se inquieten por nada, sino que en todo, mediante la oración y la súplica con acción de gracias, presenten sus peticiones a Dios». Cuando nos enfrentamos a la ansiedad, a las circunstancias angustiosas y a las dificultades, una de las cosas más poderosas que podemos hacer es llevar nuestras circunstancias al Señor en oración. Además de estas maravillosas formas prácticas de ayudar a tu pareja, también debemos dedicar tiempo a introducir a Dios en la ecuación. Él conoce nuestras circunstancias exactas y tiene el poder de obrar a nuestro favor con misericordia.

Autora: Amanda Idleman


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