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Cristianos pakistaníes sirviendo en la frontera con Afganistán: “Hay conversos ocultando su identidad”

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La victoria de los talibanes en agosto provocó un desplazamiento masivo de personas en Afganistán. Muchas de ellas han optado por abandonar el país, pero ante la falta de medios para hacerlo de una forma segura, los países vecinos, Irán y Pakistán, se han convertido en los principales destinos de la gran mayoría de refugiados afganos. 

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hasta 2,2 millones de afganos se encuentran en el territorio de la frontera que el país comparte con Irán y Pakistán. Una cifra que representa el 90% del total de los desplazados. En el caso de Pakistán, país con el que Afganistán comparte una mayor proporción fronteriza, hay dos principales vías de acceso: una a través del paso Khyber, en la región de Jaiber Pastunjuá, y otra en Baluchistán, por el paso de Spin Buldak.

“La gente cruza la frontera a través de pueblos y ciudades. No hay un mecanismo de control. Es fácil cruzar la frontera. El gobierno de Pakistán ha registrado a algunos refugiados afganos con tarjetas. Estas tarjetas temporales tienen validez para dos años”, explica un matrimonio de cristianos oriundos de Pakistán y que sirven en un ministerio de atención a las personas que llegan desde Afganistán. 

Cristianos pakistaníes sirviendo en la frontera con Afganistán: “Hay conversos ocultando su identidad”
Los alrededores de la ciudad de Quetta, cerca de la frontera con Afganistán. / N. S., cedida.

A pesar de la facilidad de acceso, reconocen que el gobierno pakistaní no está contento con la llegada de más desplazados. De hecho, el ejecutivo ha asegurado que, aunque están dispuestos a ayudar, no se encuentran “en posición de aceptar a más refugiados”. “Las fuerzas internacionales y la ONU deberían tomar medidas y ayudarles dentro de Afganistán”, ha reivindicado el asesor de seguridad nacional de Pakistán, Moid Yusuf.

Un escenario complejo

La situación en la frontera de Pakistán con Afganistán se ha vuelto compleja, ya que grandes grupos de personas se establecen en ciudades como Quetta a la espera de una solución o de una oportunidad para comenzar una nueva vida. En la ciudad conviven diferentes grupos étnicos y religiosos, como los pastunes y los baluchis, mayoritariamente sunitas, y los hazara, sobre todo chiítas. “Los tres están enfrentados entre sí. Los baluchis y los pastunes se han enfrentado con una violencia sectaria desde hace tiempo. Los hazara son colonos de Irán y Afganistán y muchos refugiados afganos tienen una apariencia física similar con ellos, por lo que intentan esconderse en sus asentamientos. La comunidad hazara local, basándose en el principio de la hermandad, ha abierto sus locales para ellos y los mantienen en mezquitas y madrasas”, explica el matrimonio cristiano pakistaní con el que ha contactado este medio que se encuentra sirviendo en la frontera y que ha preferido conservar su anonimato por causas de seguridad.

Un escenario complejo al que se suman las restricciones que ha ido anunciando el gobierno pakistaní para limitar la llegada de personas. “Las autoridades en Pakistán no están permitiendo que ningún refugiado se quede en el país. Los pakistaníes no tienen permitido alquilar sus casas a estas personas, pero siguen cruzando la frontera. En una parte de la frontera no hay mucha presencia del ejército y la gente puede cruzarla fácilmente”, subrayan.  

A todo ello se suma el trauma que deja el conflicto afgano. Según explica el matrimonio de obreros cristianos que sirve en la frontera, “muchas familias están rotas y dispersas […] extrañan a sus seres queridos y piensan en ellos como si no supieran si todavía siguen vivos”. Además, Pakistán no se ha recuperado todavía del efecto de la primera ola de la Covid-19 y solo ha vacunado al 17,4% de su población. “La gente ha sufrido escasez de recursos, alimentos y oportunidades para trabajar. También han perdido sus trabajos o han sido contratadas con una escala salarial baja”, señalan. En cuanto a las iglesias locales, aseguran que “están abiertas para los servicios dominicales, pero la asistencia ha disminuido”.

Cristianos pakistaníes sirviendo en la frontera con Afganistán: “Hay conversos ocultando su identidad”

Según cristianos en Pakistán, llegan al país miles de personas de trasfondo musulmán convertidas al cristianismo a través de la frontera. / N. S., cedida.

Cristianos de trasfondo musulmán

Una dificultad particular es la que afrontan los conversos al cristianismo de trasfondo musulmán que se han desplazado con el conjunto de población que ha cruzado la frontera con Pakistán. “He conocido a más de 20 de ellos”, dice el marido del matrimonio de cristianos que se encuentra sirviendo en la zona. “Muchos se esconden en mezquitas. La gente en Pakistán se sorprende de que hayan cristianos entre los refugiados afganos. No pueden practicar su fe ni ir a la iglesia, porque si lo hacen, alguien podría reconocer que son afganos y el pastor se metería en problemas”, añade.

Para acercarse a los cristianos de trasfondo musulmán desplazados desde Afganistán, el matrimonio cuenta con la ayuda de algunos cristianos afincados en Quetta y que conocen el idioma de los diferentes grupos étnicos establecidos. “Junto con la ayuda de la comunidad cristiana local, hemos intentado trasladar a algunas de estas personas a casas alquiladas. Tienen miedo y no están al tanto de que haya otros que compartan su condición de cristianos. Cuando los cristianos pakistaníes nos hemos acercado a las mezquitas de la zona para apoyar en concreto a estos refugiados cristianos de trasfondo musulmán, pocas familias han roto el silencio de su conversión durante un tiempo”, asegura.

Entre los testimonios, explica la historia de un joven que era chófer para el ejército de Estados Unidos. “Tenía un jefe llamado John, quien le invitó a su oficina y vieron alguna película cristiana juntos. El chico se interesó. Dijo que en el islam pensaba que era Alá el que perdonaba el pecado, pero que había comprendido que era Jesús. Y luego recibió una Biblia en persa y creyó”, explica. 

“Otra familia de cristianos de trasfondo musulmán tuvo un bebé de menos de un año. No tenían dinero para comprar nuevos pañales y estaban reutilizando los mismos, que le producían un sarpullido. No pudimos llevar al niño al médico, ya que no es fácil para ellos confiar en personas nuevas. Tienen miedo de ser atrapados y deportados de Pakistán si son vistos por las autoridades”, relata.

Las iglesias están limitadas en el territorio de un país que es considerado como de los más hostiles contra el cristianismo por organizaciones como Puertas Abiertas. “Proporcionar un refugio abiertamente a los conversos es como invitar al peligro. Sin embargo, tenemos líderes laicos en la comunidad de la iglesia evangélica que están proveyéndoles de alimentos en secreto”, dice el matrimonio cristiano que sirve en la frontera con los refugiados. 

Cristianos pakistaníes sirviendo en la frontera con Afganistán: “Hay conversos ocultando su identidad”

Las autoridades de Pakistán han anunciado medidas para limitar la llegada de personas. Mientras, los refugiados afganos en territorio pakistaní afrontan el invierno sin instalaciones de primera necesidad. / N. S., cedida.

La llegada del frío, otro inconveniente más

Afrontar la llegada del invierno sin las necesidades básicas cubiertas es ahora el principal desafío para la comunidad de afganos desplazados en territorio pakistaní. “El gobierno ha abierto campos para ellos, pero todavía no ha provisto de instalaciones”, asegura desde la frontera el matrimonio de cristianos que sirve en el territorio. 

Piden ropa caliente así como un mayor acceso a viviendas de alquiler. “Orad por ellos, para que estén firmes en su fe en Jesús. Orad para que puedan encontrar una comunidad espiritual en su propio idioma”, expresan.

Fuente: ProtestanteDigital


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