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Jesús llenó su vida después de la muerte de su madre y padre

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Benjamin Wussow quedó huérfano, a la edad de 14 años, y fue el centro de atención de los medios de comunicación debido a que su padre fue un famoso actor en Alemania llamado Klausjürgen Wussow. 

El proceso de luto fue aun mas duro, pues debía soportar las publicaciones y búsqueda de periodistas en un momento tan difícil a una edad tan joven. 

Cuando perdió a su madre en 2006, fue el mayor impacto de su vida. “Era mi mundo, la amaba mucho”, afirmó. 

Cuenta que en ese tiempo estaba dividido entre creer en Dios y no entender por qué un Dios amoroso se llevaría a su madre y su padre, casi al mismo tiempo. 

“Cuando me acerqué a Dios, aprendí cómo Dios me dio respuestas en muchas áreas. No siempre fueron las respuestas que quería escuchar. Pero mucho más importante que eso fue la presencia de Dios”, contó. 

“Debido a que Dios nos creó, él nos da las fuerzas podemos hacer frente a las cosas que experimentamos. Sin embargo, si tratamos de combatir tales experiencias por nuestra propia fuerza, siempre tendrá un efecto negativo. Solo el contacto con quien nos creó ayuda a sanar. Él sabe todo sobre nosotros, conoce nuestros pensamientos y puede restaurarnos. Personalmente experimenté una renovación cuando me convertí en cristiano”, dijo Benjamin.

En un principio la oración era más una tradición para él, creció creyendo que era cristiano solo porque iba a la iglesia una o dos veces al año. Esto tuvo muy poco que ver con el ejemplo bíblico de ser cristiano, pero lo supo más tarde.  

“Mis oraciones fueron bastante egoístas. Por ejemplo, me preocupaban las buenas calificaciones escolares o encontrar las respuestas a mis preguntas”, comentó. 

Pero todo cambió cuando se involucró aun más en un ministerio cristiano juvenil de scout. Durante ese tiempo, comenzó a hacerse preguntas existenciales hacia él mismo y a Dios. Entendió que Dios no tiene ningún problema cuando ponemos nuestros problemas y dudas ante Él. 

“La oración posterior no solo expresó mi tristeza, sino que pude encontrar consuelo en la presencia de Dios. Eso salvó mi vida».

“Uno o dos años después de la muerte de mi madre, empecé a creer en Dios. Dije una oración de entrega y acepté a Jesús como mi Redentor. Experimenté su presencia durante este tiempo y recibí muchas respuestas, pero no lo convertí en Señor, es decir, el dueño de mi vida. Todavía había mucha basura en mi vida. Por ejemplo, tuve problemas con la pornografía”, afirmó.

“Pero eso cambió en el verano de 2010. Unos días después de fuertes experiencias con cristianos de los Estados Unidos, me retiré a una habitación en un campamento. Allí me arrodillé y colapsé. En ese momento le di todo a Jesús y me sometí a su voluntad. Tomé la decisión de no volver a mi vida anterior. Quería seguir al Dios que está dispuesto a juntar las piezas de mi vida en un hermoso mosaico”.

Benjamin empezó a leer la Biblia con un enfoque de buscar más comunión con Dios. “La Biblia es lo suficientemente clara para mostrar cómo debemos actuar. Lo vemos especialmente en el Nuevo Testamento. Una vida en lo sobrenatural, en el amor, en los milagros y en la curación no solo es posible, es la voluntad de Dios”.

Ahora él trabaja como misionero en España para la organización Juventud con una Misión y además forma parte de la iglesia Verbo de Vida en Madrid, donde dirige al grupo de jóvenes de la iglesia. 

Fuente: Pro Christliches Medienmagazin, Alemania. 


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