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Tomando las decisiones correctas – Diez palabras # 2: ¡Sin ídolos!

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Palabra # 2 ¡Sin ídolos!

«No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás». (Éxodo 20:4-5)

Los dos primeros mandamientos que Israel recibió estaban claramente en conexión con la supremacía única de Dios, cuando a Israel se le dio el mandato incuestionable de nunca prestar atención a otras deidades, participando en la idolatría o colocando imágenes e ídolos antes que al Dios vivo y verdadero. Toda la Biblia da testimonio de esta abominable cuestión de la idolatría, que es una herramienta fundamental del enemigo para destronar a Dios y deshumanizar al ser humano.

Esta segunda Palabra es una fuerte protesta contra la idolatría y el materialismo, a través de los cuales podemos esclavizarnos. Al dios que está detrás del dinero, que Jesús reveló como Mammón, le gusta trabajar a través de las cosas materiales, que creemos que controlamos, pero que en realidad tienen el potencial de controlarnos.

En 1963, los Beatles sacaron la canción «Money». Sus primeras líneas dicen lo siguiente:

«Las mejores cosas de la vida son gratis,

pero puedes dárselos a los pájaros y abejas.

Dame dinero,

eso es lo que yo quiero…».

¿Cuáles son las mejores cosas de la vida? Piénsalo… amor verdadero, amistad, humor, risas, una familia en la que poder contar, amigos que te apoyen, recuerdos de buenos momentos juntos, intimidad junto a un fuego crepitante, una buena noche de sueño, sonrisas de bebé, cumplidos, un día soleado, el germinar de una flor… haz tu propia lista. ¿Cuál es el factor común de todas estas cosas?

No puedes comprarlos, ¡el dinero es irrelevante! ¡Lo mejor de la vida no son cosas! Son un don de Dios que se encuentra en la creación y las relaciones de cariño entre las personas.

Coco Chanel, la legendaria diseñadora de moda, tiene fama de haber ido aún más lejos, diciendo: «Las mejores cosas de la vida son gratis. Las segundas mejores cosas son muy, muy caras».

Estas «segundas mejores cosas» cuestan dinero, nuestra atención, nuestro deseo y tienen el potencial de convertirse en ídolos, porque, con nuestra mentalidad material, confiamos en ellos para conseguir lo que es realmente gratis: un regalo de Dios. Estas cosas se convierten en ídolos, y las buscamos para que nos traigan lo que realmente deseamos en la vida, pero no lo logran.

El salmista describió la naturaleza de los ídolos de manera muy gráfica: «Pero sus ídolos son de oro y plata, producto de manos humanas. Tienen boca, pero no pueden hablar; ojos, pero no pueden ver; tienen oídos, pero no pueden oír; nariz, pero no pueden oler; tienen manos, pero no pueden palpar; pies, pero no pueden andar; ¡ni un solo sonido emite su garganta! Semejantes a ellos son sus hacedores, y todos los que confían en ellos». (Salmo 115:4-8, cst)

Los ídolos prometen mucho, pero son promesas vacías, no cumplen.

Tim Keller dice respecto a los ídolos:

«Es cualquier cosa más importante para ti que Dios, cualquier cosa que absorba tu corazón e imaginación más que Dios, cualquier cosa que busques para darte lo que solo Dios puede darte… Un ídolo es todo lo que miras y dices, en el fondo de tu corazón: Si tengo eso, entonces sentiré que mi vida tiene sentido, entonces sabré que tengo valor, entonces me sentiré importante y seguro”.

Los ídolos son las cosas que te distraen del Dios glorioso y viviente. Son lo que captura tu afecto y pasión lejos de Él. Los ídolos son los que te consumen en lugar de ser consumido por Dios».

Aquí hay cuatro preguntas que te ayudarán a identificar a los ídolos en tu vida y a tomar las decisiones correctas:

1. ¿Estás dispuesto a comprometer tus creencias o tu fe por ello?

2. ¿Te enojarás o desilusionarás si no puedes obtenerlo?

3. ¿Valoras las cosas por encima de las personas?

4. ¿Te empuja a seguir a Dios o te aleja más?

Lo complicado de los ídolos es que suelen ser cosas buenas. La idolatría, sin embargo, ocurre cuando convertimos una cosa buena en una «cosa de Dios» y eso es algo malo. Tim Keller dice que la idolatría es «convertir algo bueno en algo supremo». Practicar la idolatría es esclavitud y eso es destructivo.

Un ídolo es esa cosa en tu vida que miras y dices: «Si tan solo pudiera obtener eso, entonces mi vida sería completa y tendría paz y felicidad».

Esa es una mentira demoníaca porque la única forma en que podemos encontrar verdadero propósito y felicidad en la vida es a través de una relación con Dios. El Creador, no la creación, es el único que puede satisfacer nuestros profundos anhelos en la vida.

Alexis de Tocqueville dijo una vez: «Las alegrías incompletas de este mundo nunca podrán satisfacer el corazón humano».

Él está en lo cierto. Solo Dios puede hacer eso.

Autor: Moisés Contreras – Responsable del área de economía y mayordomia financiera de Tres-e.


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